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diumenge, 15 d’abril del 2018

Opinió Ramón Cotarelo



LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS


Mi tocayo, Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), madrileño como yo, además de muy estimable escritor, era un tipo inquieto y por eso firmaba a veces como el curioso parlante. Anduvo curioseando por muchas partes para escribir sus interesantísimas Escenas y tipos matritenses, fuente de documentación sobre cómo eran Madrid y los madrileños a mediados del XIX y como son ahora en buena medida. Algo parecido me pasa con Barcelona. Pero confieso que, si hubiera de escribir unas Escenas barcelonesas, lo tendría más fácil que Mesonero porque hace años que Barcelona ha sustituido a Madrid como manifestódromo. Si no en cantidad, sí en calidad. No porque las barcelonesas sean mejores que las otras en ningún sentido sino porque son las más reiteradas y frecuentes en el ámbito político decisivo hoy en España: independencia de Catalunya sí o no. Manifestaciones, movilizaciones, concentraciones en favor y en contra de la independencia con evidente frecuencia. 


Un juego interesante luego es comparar las manifestaciones pro y contra la independencia respecto a varios asuntos: cantidad de asistentes, organizaciones convocantes, violencia sí o no, agresiones a viandantes sí o no, limpieza y cuidado del mobiliario urbano sí o no, agresividad y amenazas en los discursos sí o no, tratamiento equilibrado en los medios sí o no. Y, con eso, cada cual saca luego sus conclusiones.


Hoy hay una enésima manifestación independentista en Barcelona específicamente dedicada a reclamar la libertad de los presos, los exiliados y los embargados por razones políticas. Promete ser un acto de enorme asistencia y seguro que es de muy civilizado recorrido y sin incidentes, salvo los que puedan seguirse de provocaciones externas. Es una manifestación con un doble mensaje: al interior y al exterior. Al interior va directamente a Bassa, Forcadell, Junqueras, Forn, Turull, Rull, Romeva, Sánchez y Cuixart, sobrevolando los cientos de kms que los separan de su casa y haciéndoles sentir al cariño y el aliento de un pueblo. Al exterior se dirige a Gabriel, Rovira, Puigdemont, Ponsatí, Borrás, Comín y Serret con el mismo significado y también a la comunidad internacional. Es una manifestación para hacer ver al mundo la falta de libertades en una España que dice ser Estado de derecho pero funciona como una dictadura de hecho.


Una manifestación gigantesca, probablemente como no la haya habido hasta ahora, con dos consecuencias una dependiente de la otra. La primera la unidad del movimiento independentista es tan fuerte como siempre y eso se observa en que no hay diferencias entre detenidos y represaliados: son gentes de PDeCat, JxC, ERC y CUP. Todos. Unidad que hace gala de un apoyo social inmenso, un grado de implicación de la sociedad civil (la de verdad) nunca antes visto y un compromiso que garantiza la solidez del movimiento (incluso económica porque funcionan a todo meter las cajas de resistencia) y su reproducción en la medida en que cada lugar que quede vacante por procesamiento será cubierto por otra persona hasta que el Estado acabe negociando una solución a la desobediencia civil que no sea acusarla de terrorismo. Cosa que ya ha visto que no puede hacer.


La segunda consecuencia: el fracaso rotundo del plan gubernativo de represión. El bloque del 155 aplicó este artículo ilegalmente y convocó elecciones creyendo que las ganaría los llamados "constitucionalistas", o sea, unionistas. Las perdieron. No quieren reconocerlo ninguno, ni PP ni C's ni PSOE; pero las perdieron y, mientras no lo reconozcan, la situación no tendrá arreglo. 


Además de este fracaso se da el mucho más sonoro del plan de sofocar el independentismo a sangre y fuego, aplicando aquí la plantilla del País Vasco. Dijeron (lo dijo Sáez de Santamaría) que, encarcelando a las "cabezas" del independentismo, no pasaría nada: un par de semanas de algaradas y luego tranquilidad, como en el País Vasco. Llevamos cinco meses y la presión y movilización sociales no solo no disminuye sino que aumenta. Fracaso absoluto.


Tan absoluto que ahora lo han intensificado, aplicando a Catalunya la plantilla País Vasco/ETA y por eso el fiscal empezó la tirada pidiendo imputación de terrorismo para Tamara Carrasco, miembro de un CDR. El intento de criminalizar a los CDR e imputar al conjunto del movimiento una violencia inexistente pero que necesitan todos como agua de mayo, sobre todo los jueces, para poder construir unos imaginarios delitos de rebelión y disfrazar de judicial una decisión puramente política: encarcelar a los adversarios del gobierno.


Tampoco van a conseguirlo, como se verá por la manifestación de hoy en Barcelona, masiva y pacífica y su eco en el extranjero.

Ramón Cotarelo
Blog Palinuro

dilluns, 11 de desembre del 2017

Dir les coses pel seu nom, gracias Profesor

LOS ÚLTIMOS COLETAZOS 


No pudiendo valerse del ejército, como siempre ha hecho, el nacionalismo español ha decidido emplear todos sus demás recursos en contra de Cataluña. Todos y en toda su potencia porque intuye que esta última confrontación es decisiva. Si el 21D gana de nuevo el independentismo y lo hace holgadamente, España habrá entrado en la historia como recuerdo.


El gobierno ha forzado la intervención de la UE a su favor según sus corruptas costumbres, sobornando indirectamente a sus mandatarios con premios “Princesa de Asturias, doctorados Honoris Causa en sumisas Universidades y gestos similares. Y aún así, solo ha conseguido titubeantes apoyos y el incondicional del desacreditado Juncker


Ha sacado al Rey en dos ocasiones con gesto torvo y verbo amenazador. No les ha importado profundizar en el desprestigio de la Corona ligándola a un argumento de parte, de imposición y falta de diálogo, gracias al enésimo Borbón que, como todos, es incapaz de distinguir entre reinar y apoyar una dictadura o apoyarse en ella.


Del empleo que ha hecho de la policía y la guardia civil (un cuerpo militar) innecesario decir nada. Tienen Cataluña bajo ocupación de las fuerzas de represión y están dispuestos a emplearlas sin límite, como ya demostraron con la barbarie del 1 de octubre.


Han convertido la justicia y los tribunales en un frente judicial beligerante que se ha plegado a procedimientos de persecución no solamente ideológicos e inquisitoriales sino inmorales. Esa actividad judicial, orientada por un grupo de pedantes de extrema derecha a las órdenes de la vicepresidenta del gobierno, lleva su odio al catalanismo al extremo de querer arruinar a las personas acusadas mediante medidas confiscatorias propias de regímenes tiránicos. Y eso por parte de un gobierno cuyo partido se ha financiado ilegalmente y sus jefes (Rajoy y la tal vicepresidenta) se han beneficiado personalmente de ello.


Los medios de comunicación audiovisuales e impresos están todos al servicio del gobierno central, en un alarde de manipulación, censura y ocultación de la realidad, gracias a la financiación pública (publicidad institucional) administrada con criterios partidistas. No son medios de comunicación, sino centros de propaganda del partido del gobierno para mentir y criminalizar el catalanismo. La población solo puede informarse a través de algunos medios digitales y las redes sociales.


Tienen a todos los partidos políticos del arco parlamentario, excepción hecha de los nacionalistas “periféricos”, a su servicio. Todos dispuestos a dar una pátina de legalidad a la arbitrariedad y la tiranía de un gobierno que rige el país –no solo Cataluña- al margen y en contra de la Constitución que dice defender, por la vía de la dictadura “constitucional” del art. 155. El apoyo del PP y de C’s viene de forma natural de su condición de extrema derecha; el del PSOE, de sus condición de derecha socialdemócrata, con el empujón de una exigencia del Rey a la que Sánchez se ha sometido; la de Podemos, de su propia incompetencia.


El gobierno mismo se emplea a fondo en la política de intimidación, abuso y arbitrariedad en Cataluña, desmantelando sus instituciones de autogobierno, ahogándolas económicamente, sometiendo a persecución judicial a cientos de cargos públicos y amparando y tolerando la actividad de bandas fascistas/franquistas (en las cuales aparecen agentes policiales de paisano) para sembrar la inseguridad y el miedo en las calles catalanas. Su presidente, el hombre de los sobresueldos, el responsable político (y quizá penal) de la mafia de la Gürtel se permite amenazar al conjunto del independentismo y a la mayoría de la población catalana. Y también insultar a la población del Estado, al afirmar que los políticos que mienten debieran ser inhabilitados siendo así que él no ha hecho otra cosa que mentir desde que está en política y también, supuestamente, de delinquir ya en el gobierno.


El presidente de los sobresueldos dice no tener un “Plan B” para el caso de perder las elecciones del 21D, cosa muy probable pues no parece que la caja B, que sí tiene, le llegue para derrotar limpiamente al independentismo. Aspira a que le dé para hacerlo suciamente (recurriendo al pucherazo en el recuento de votos).pero no está seguro y por eso vuelve a mentir diciendo que no tiene plan B. Claro que lo tiene: aplicación indefinida de la dictadura del 155 hasta que el bloque españolista gane las elecciones, si la UE le deja.


Frente a todo esto, el independentismo ha dado un paso de gigante con la internacionalización del conflicto y ha ganado la batalla de la imagen moral y la legitimidad con el exilio de medio govern y la prisión del otro medio, después de que el pueblo de Cataluña ofreciera un ejemplo único de civismo y dignidad el pasado 1 de octubre. Sería imperdonable, incomprensible, literalmente canallesco, que todo esto se perdiera por enfrentamientos internos, ambiciones y rencillas personales en el bloque independentista.


Lo sabemos todas. Al margen de las cuestiones tácticas de las listas, más o menos comprensibles, el objetivo estratégico solo puede ser uno y concitar la unidad sin fisuras del bloque independentista, incluso durante la campaña electoral impuesta por el nacionalismo español. La libertad de los presos políticos y la libertad de Cataluña, que son lo mismo, solo puede alcanzarse si los partidos independentistas hablan con una sola voz, como hizo el pueblo al que representan el 1/10, auténtica fecha de nacimiento de la República Catalana.

Ramon Cotarelo

dimarts, 28 de novembre del 2017

Situación de acoso y hostigamiento, però ens mantindrem sempre fidels a aquest poble


HOSTIGAMIENTO

Rajoy considera el art. 155 muy democrático, básicamente porque le permite hacer lo que le da la gana que, para él, es lo más democrático. Se permite el lujo de aleccionar a Puigdemont desde su autoinvestidura de guardián del Estado de derecho y la ley, afirmando que es ridículo contraponer ley y democracia pues, en su opinión, son sinónimos, como si las dictaduras no tuvieran leyes. La suya, por ejemplo, esta llena de ellas y se aplican según le parece a él.


A muchos otros, el 155 nos parece antidemocrático porque es una norma de excepción que, de hecho, suspende la Constitución y, por tanto, la vigencia de la ley que se dice querer proteger. Es la fórmula misma de la dictadura desde los tiempos de los romanos: gobierno de excepción en tanto se restaura la legalidad alterada. Sobre la primera parte, la coincidencia es absoluta: gobierno de excepción y no democrático. Sobre la segunda la discrepancia es radical porque hay un cuestionamiento de la legalidad, de la ley. Y por mucho que el señor de los sobresueldos la invoque como dogma inamovible, la ley puede ser injusta. Hay leyes injustas a porrillo. Las ha habido, las hay y las habrá. Ir contra la ley injusta no es ir contra la democracia. Al contrario, la democracia se defiende luchando contra las leyes injustas.


Aclarada la mota negra de principios, vienen las objeciones de intendencia, sobre todo de parte de la izquierda. Cierto, puede haber leyes injustas pero la forma de cambiarlas no es quebrantarlas, sino reformarlas. Una minoría nacional, siendo estructural, nunca podrá reformar las leyes de la mayoría en un sentido que le sea favorable si la mayoría se opone. Es la dictadura de la mayoría. Formalmente democrática. Materialmente, no. 


Añádase otra consideración. El 155 es una norma de plenos poderes, prácticamente ilimitados, ya que se invoca el superior interés de la nación en peligro porque una parte no se reconoce miembro de ella y quiere separarse. Es una pendiente sin fondo que lleva a una situación de dictadura de hecho en la que todos los poderes públicos están sometidos a la voluntad del gobernante y aplican sus políticas. La posible imputación de Marta Rovira por el Tribunal Supremo evidencia que está jugando el derecho penal del enemigo a tumba abierta y con claros fines de hostigamiento e intimidación por razones ideológicas. Si la DI es un delito, bien puede encausarse a los cómplices, encubridores y hasta simpatizantes. Es lo que tienen los delitos de opinión. En una posibilidad no muy disparatada podría pensarse en una causa general al independentismo que permitiría procesar a los tres millones de votantes del 1/10. Más o menos, lo que hizo Franco.


En esa política de hostigamiento, que sigue típicos parámetros franquistas, el gobierno se vale de la Junta Electoral para intervenir y censurar TV3. La prohibición de que este canal público llame "presidente en el exilio" al presidente en el exilio y "consellers en prisión" a los consellers en prisión retrotrae el país a la época de la censura de prensa a cargo del ministro de Información y Turismo, por aquel entonces, Fraga Iribarne, defensor de la democracia "orgánica". Se trata de controlar los medios de comunicación como sea.


Que esto es puro franquismo se echa de ver en el cumplimiento del fenómeno que los psicólogos llaman proyección, y desconcierta a mucha gente. La derecha proyecta en los demás sus propias trapacerías, sus propios desaguisados y hasta delitos. Ahí estaba Albiol en la tele el otro día, diciendo barbaridades sobre TV3 y acusándola de ser lo que hace años es TVE.


Lo curioso de esta situación de acoso y hostigamiento al independentismo (que solo consigue ampliarlo y fortalecerlo) es el silencio de la izquierda. De la una, de la otra y de la mediopensionista. Compiten en unas elecciones en las que no hay juego limpio con una de las opciones a la que se hostiga hasta el punto de que sus candidatos están en la cárcel o en el exilio y no tiene nada que decir. Es el PSC el que ha presentado la denuncia para que la Junta Electoral prohíba los lazos amarillos por los presos políticos. 


Cuando se decide reavivar el concepto de guerra total al adversario porque lo que se busca es su exterminio no hay más límite que la propia conveniencia del atacante. De censurar la expresión en TV3 a substituirla por un canal adicto al 155, que es lo democrático, no hay más que un paso. De prohibir las "manifestaciones partidistas" de los interventores, apoderados y agentes de cambio y bolsa a prohibir los partidos mismos solo hay otro. 


Las elecciones deben tener todas las garantías y el evidente sesgo de la Junta Electoral contra una de las partes hacen temer lo peor en cuanto al desarrollo de la campaña y, por supuesto, el escrutinio. Ahí es donde está claro que, dadas las circunstancias, con un 155 a plena marcha, la única garantía aceptable es la presencia de observadores extranjeros. 


Realmente quien no vea que esta es una crisis de régimen muy grave es un irresponsable. Lo malo es que la irresponsabilidad está arraigada en la clase política española. 

Font: Palinuro

dimecres, 22 de novembre del 2017

Hem après la humil lliçó de no retrocedir

Lletra d'urgència sota excepció

Topografia del segrest. A 600 quilòmetres i hostatges d’Estat; Soto del Real. Alcalá-Meco. Estremera. Mètrica de l’exili: Brussel·les, 1.341 quilòmetres. Ens empresonen políticament i perboquen que no podem dir que són presos polítics. Però ho cridarem ben alt i al vent en cada carrer: que i tant que ho són i que els volem a casa. Perquè aquest país va renéixer de les cendres del feixisme, mai el banalitzarem: i no, no són com els heroics presos antifranquistes en plena dictadura. Però potser, filosòficament, el dilema carcerari és encara pitjor: perquè són presos polítics en presumpta democràcia. Pels estúpids: mai cap règim –mai, enlloc– ha reconegut tenir presos de caràcter polític. Tampoc el Regne d’Espanya: Què era Xirinacs? Què era Vinader? Què era Núria Pòrtulas? Què eren els 500 insubmisos? I els presos d’Egunkaria?

Cartografia de la repressió. 700 alcaldes processats, mig govern empresonat i mig govern a l’exili. 1.066 ferits, 200 webs tancats, 10.000 efectius monitoritzant i perimetrant cada cantonada. I en Roger perdent la visió d’un ull mentre les escoles resistien. Ens estomaquen i no podem ni dir-ho: diuen que si ho diem incorrem en delicte d’incitació a l’odi. Tot ho perverteixen: el delicte d’odi es va tipificar per protegir les minories vulnerades, discriminades i agredides, no als qui tan sovint les agredeixen i discriminen. Tot ho manipulen: converteixen les cassoles en violència, el pacifisme actiu en tumult i la no-violència més conscient en rebel·lió. I malgrat que només cridin per veure si ens fan callar, ho seguirem dient: que vau venir a per nosaltres i no vau poder. I que qui respecta la gent, no l’apallissa. I que mai no respectarem, mai, qui atonyina el nostre poble. Mai.


La més senzilla: que hem pres la humil decisió de no retrocedir. Que mai més passareu. Que de pitjors ens n’hem sortit. Que abolirem la pena, el mur i la condemna. Que ens voleu sols i ens trobareu junts. I que fa temps que heu perdut

Geografia de la sempre sinistre Raó d’Estat. L’1 d’octubre, decretat secret oficial, quan la norma ja és l’excepció. La violència institucional de persecució, secret d’Estat. I encara alguns ens demanen explicacions. Capgirant-ho, jo demanaria a ells explicacions sobre les explicacions que demanen. Ens empresoneu, ens apallisseu, ens emmordasseu. I encara ens demaneu explicacions. Les seguirem donant, tossudament, per la raó democràtica de la llibertat política catalana.

La més senzilla: que hem pres la humil decisió de no retrocedir. Que mai més passareu. Que de pitjors ens n’hem sortit. Que abolirem la pena, el mur i la condemna. Que ens voleu sols i ens trobareu junts. I que fa temps que heu perdut: fonamentalment, la nostra por. Malgrat ella i contra ella, de tan lluny que heu anat hem hagut d’aprendre a plantar-li cara. Hem assumit cadascú la nostra por i no ens fa cap vergonya dir-vos que la sentim i, sobretot, que la transformem en resistència, paciència i persistència. Pel mateix preu, hem hagut d’oblidar i esborrar –de tan lluny que heu anat– una paraula del diccionari: rendició. Ja no sabem rendir-nos. Gràcies, inquisidors, per fer-nos recordar que aquest cop no ens podreu cremar i per fer-nos veure per què sobren els motius –pel cap baix, 155– i no ens manca cap raó. Per aclarir-nos per què cal continuar, indesinenter i sense defallir mai, endavant: lluitant, construint i alliberant. 

David Fernández
Font: ong.cat

dimarts, 30 de maig del 2017

No hi ha pitjor sord que qui no vol sentir

Escoltar als catalans

Realment, com ha d'haver diàleg quan una de les parts no sembla estar sencerament en el seu seny? Les contundents paraules de Sáenz de Santamaría sobre les autèntiques intencions de Puigdemont frega el deliri, és gairebé una declaració patafísica, dadaista: Puigdemont vol fer un referèndum per no escoltar a la població. Per descomptat, el diàleg era impossible.


I aquesta impossibilitat ve apuntalada pel suport manifest de Pedro Sánchez a la línia del "no" del PP, formant-se així ja de fet una "unió sagrada" dels tres partits dinàstics, PP, PSOE i C'S. Davant l'independentisme català que és, a més, republicà. És també una "unió dinàstica".



Tan forta que permet a la vicepresidenta seguir fent gala del seu sentit de la lògica, quan sosté que el referèndum és il·legal però convida a Puigdemont a defensar-lo al Parlament; és a dir, el convida a defensar una il·legalitat. Com quan l'emperador va convocar a Luter a la Dieta de Worms perquè abjurés de les seves tesis. Luter no va abjurar i Puigdemont no va comparèixer.



La cimera del referèndum no té una altra opció que convocar-lo amb data i pregunta. A partir d'aquí comença el compte enrere del joc d'acció-reacció-nova acció. L'Estat estarà a l'aguait per a impugnar qualsevol acte de la Generalitat, per nímia que sigui la causa, si entén que propicia la realització del referèndum. Al seu torn aquesta haurà d'anar posant barreres i tallafocs per avançar en les seves intencions, descansant en la seva base popular i la mobilització social. Sense pacte pel mig, el referèndum es converteix de fet en un altre 9N, però en condicions diferents, agreujades.



La qüestió no és fins on està disposada la Generalitat a seguir amb el seu full de ruta, perquè ja està clara: fins al final, fins a la celebració del referèndum. Més aviat la qüestió és fins on està disposat l'Estat (és a dir, el govern amb el seu majoritari suport parlamentari) a arribar en la seva política repressiva o, com diuen els seus aliats socialistes en aquesta tasca, les seves "mesures coercitives".



A mesura que s'acosta el moment d'això que en diuen els mitjans "el xoc de trens", sorgeixen vacil·lacions, desconcerts, pressions, recerques de terceres vies sense gaire crèdit ja, i fins i tot ben intencionades propostes. Per exemple, es diu que la repressió del referèndum es mantindrà fins que el bloc independentista desisteixi en la seva actitud amb el menor daltabaix possible i convoqui eleccions autonòmiques ordinàries que, s'espera, portaran una composició diferent del Parlament.



L'opció d'eleccions autonòmiques és tan vàlida com una altra qualsevol i, d'existir la necessitat per causa de força major, sens dubte els partits independentistes estaran preparats. És una via que tenen oberta i a la qual poden donar el valor simbòlic que vulguin. Però no és això el que pretenen i, al mateix temps, temen que una nova consulta electoral per impossibilitat de culminar el full de ruta desmobilitzarà un percentatge de l'electorat independentista.



Per això, a la vista del bloqueig sistemàtic de totes les iniciatives de la Generalitat, la majoria independentista del Parlament pot acudir a una altra via possible, la declaració parlamentària unilateral d'independència (DUI). La unió sagrada espanyola dels tres partits hi haurà previst que, en negar tota possibilitat de diàleg, aquesta opció es fa versemblant.



D'adoptar-se, es generarien dues reaccions paral·leles: d'una banda, una intensificació de l'acció repressiva de l'Estat, per mitjans excepcionals, inclosa la intervenció de fet de la Generalitat i una previsible escalada d'inestabilitat que no beneficiarà a ningú i servirà com a rerefons de l'altra reacció, la d'una internacionalització del problema, ja que la Generalitat la portaria al Tribunal Internacional de Justícia, argumentant el precedent de l'opinió consultiva sobre Kosovo.



No està clar que prosperaria, però la internacionalització seria un fet, amb l'agreujant d'una situació interior d'excepcionalitat. Justament els elements que convidaran ofertes de mediació estrangera les quals, òbviament, començaran per recomanar un referèndum.

Ramón Cotarelo
Font: El Món.cat

dilluns, 29 de maig del 2017

On són?

Què faran els lluitadors antifranquistes?

Fa temps que hi ha una idea que em dóna voltes davant la perspectiva de la realització del nostre referèndum d’independència aquesta tardor: Què faran els demòcrates unionistes que hi ha al Principat? Què faran tots aquells lluitadors antifranquistes (que encara n’hi ha un munt)? Què faran els hereus reals i ideològics de la lluita antifranquista i de la lluita per la democràcia?

L’actual Estat espanyol és conseqüència i dóna continuïtat a 36 anys de franquisme. No és només una opinió pròpia condicionada pels meus anhels i desitjos, sinó que en una anàlisi objectiva d’en Dan Hancox, en l’article “The Ghosts Spain Tries to ignore“, publicat a The New York Times, critica amb molta duresa el pacte de silenci de la “democràcia espanyola” pel maltractament i oblit de milers de víctimes del feixisme i del franquisme, en el qual reflecteix la realitat actual de l’estat espanyol.

En aquest article es deixa en evidència el govern espanyol i la situació que es viu a Espanya des de fa més de 40 anys. I diu allò que molts ja sabem des de fa temps, que el PP, com a gran partit de la dreta espanyola, ha absorbit una gran part del franquisme sociològic i ha incorporat en la seva estructura una bona part de la maquinària d’aquella època, amb totes les forces de la funció pública, del poder judicial o de l’estructura de seguretat –tal com es pot comprovar amb l’Operació Catalunya–. Durant aquests darrers 40 anys, a l’Estat espanyol ningú no ha fet neteja, ni tan sols quan van tenir oportunitat els governs d’esquerres. Sota la dictadura de Franco, els guanyadors de la guerra es van passar 36 anys escrivint la història de la seva victòria, ensenyant-la a les escoles, consagrant-la en la cultura popular i incrustant-la en la societat.

Després de la mort del dictador, ningú no ha passat comptes, ni hi ha hagut cap equivalent de “desnazificació” de funcionaris o col·laboradors del franquisme. Espanya no va fer res semblant a una comissió “de la veritat i la justícia” com van fer Alemanya o Itàlia, malgrat totes les persones que van lluitar per la democràcia i que van ser represaliades durant la dictadura i que han governat durant aquests darrers 40 anys.

A aquesta impunitat actual dels franquistes i dels tardofranquistes a l’Estat espanyol ha ajudat molt la llei d’amnistia del 1977, per la qual s’impedeix qualsevol procediment legal contra els crims comesos durant la guerra i la dictadura. Aquesta impunitat fa que aquests crims encara perdurin en la nostra societat a partir d’incomptables nissagues familiars que continuen exercint el poder i que consideren legitimats els seus procediments per obstruir una veritable democràcia. Tota aquesta gent se sent molt còmoda sota la protecció del PP.

Aquesta és la realitat de l’Estat espanyol: una pseudodemocràcia on els franquistes i els tardofranquistes se senten còmodes sense enyorar la dictadura ni els seus procediments i en què a una majoria de la societat, a la qual se li van incrustar els valors de la dictadura, li costa reclamar canvis, reclamar avenços democràtics i troben perfectament normals els atacs institucionals a una feble democràcia espanyola.

Malgrat això la societat catalana ha fet un pas al davant molt important per intentar trencar amb totes aquestes rèmores del passat i avançar cap a una veritable democràcia, cap a una veritable república, fent un referèndum.

Sembla inevitable que el referèndum d’independència s’acabarà fent i que serà vinculant i unilateral. En aquest sentit, què faran tots els demòcrates que hi ha al Principat? Què faran aquells que van lluitar contra el franquisme i el seu autoritarisme? Què faran els hereus d’aquells lluitadors? Optaran per continuar negant l’expressió a les urnes de la voluntat popular fent costat a un govern i un estat hereu del franquisme? S’autonegaran el dret a participar i votar en un referèndum que serà cabdal per les seves vides? Preferiran quedar-se en la continuació del franquisme? O s’apuntaran a la creació d’una nova República veritablement democràtica que trenqui d’una vegada per totes amb l’allargada ombra del franquisme?

Aquesta és una idea que em neguiteja perquè jo provinc d’una família antifranquista que no eren independentistes, però en la qual ara tots ho som.

En aquest país som molts els que ja estem treballant per construir la República Catalana. Una República veritablement democràtica que superi les diferències que ara existeixen a la nostra societat i que ens doni tots els drets d’una societat moderna. Uns drets que no tenim dins del Regne d’Espanya.

Totes les persones d’esquerres i progressistes que hi ha al nostre país seran benvingudes a millorar la creació d’una nova República molt més lliure, molt més social, molt més solidària i molt més igualitària.

Tots aquells anhels de la mala anomenada “transició” els podem aconseguir.

Josep Manuel Ximenis
Font: L'Unilateral,cat

Ho estem fent bé els activistes independentistes?


No és la llengua, són els codis
Hi ha una eterna pregunta que em fan d’ençà que sóc activista independentista, “en quina llengua hem de fer campanya independentista als barris de l’àrea metropolitana?”.

Una mica sentia com un explorador independentista de 3 cognoms catalans (perquè els altres 5 són de mig món) que amb el salacot al cap s’apropés a un zulu de 8 cognoms espanyols i amb més zetes que el nom de la capital d’Aragó i li preguntés: “Tú nativo de barrio periférico, tú decirme en que idioma vender esto de la independencia, tú ayudar a explorador catalán. Ser amables, querer que te sumes”.

En general durant un temps, l’independentisme ha fet dues coses. A vegades ha enviat un dels exploradors (que recordem, només té 3 o 4 cognoms catalans, però ja s’identifica com un altre) i que es pinta la cara amb betum per cridar “Yo ser amigo, yo hablar vuestro idioma, yo vender crecepelo independentista, vosotros ser calvos y necesitarlo, comprad”. Altres cops ha enviat un zulu (d’aquests que tenim més zetes al cognom que els Zeta Zeta Top) ja civilitzat amb un castellà poligonero (com el meu), explicant el mateix, amb els mateixos codis “cómprame este crecepelo, niña, que es muy bueno, que mira que estos catalanes saben hacer potingues”.

I el problema no és de llengua. Aquesta aproximació fa sentir als que som percebuts com a zulus com a idiotes: algú que té com a llengua pròpia el català, que s’expressa millor en català i que serà més emocional i sincer en català em canvia al castellà per vendre’m una idea. “No canta ni nada”. M’ho pots dir en castellà o català, però el problema potser no és de llengua, sinó de codis o del mateix missatge.

La veritat és que sabem moltes coses en l’àmbit demoscòpic de la frontera independentista, però poc en l’àmbit sociològic i molt menys en l’àmbit dels valors interpersonals. Però el poc que sabem és que aquells que no consideren la independència amb hostilitat però que no es consideren independentistes, és que per ells el català no els hi és aliè (l’han après, l’utilitzen a la feina o en algun moment del dia a dia) i que tractar-los com uns immigrants (encara que portin aquí 60 anys o siguin néts ja dels que van venir aquí) o bé com un subgrup sociocultural etnicolingüístic diferent és tot un error.

El problema, si és que és n’hi ha cap de problema, és que els valors històrics o culturals típics del nacionalisme català no els commouen. Tenen el català com a una de les seves llengües, l’estimen però això no els torna nacionalistes catalans, entenen i han fet seus trets de la cultura tradicional catalana, però això no els fa independentistes. Els codis que sembla que els mouen més tampoc són elements pràctics de la independència (els termes econòmics) que potser sí que poden servir perquè s’entengui una miqueta millor que hi ha raons per ser independents. Però ningú prefereix identificar-se amb el demos català i no amb l’espanyol per raons purament racionals.

De les poques coses que sabem, primer de tot és que la frontera no és cap grup etnolingüístic o sociocultural homogeni. També creiem que els codis que els poden moure és el marc democràtic, enfront d’un estat que no pot ni vol canviar; la idea que la societat catalana facilita millor un ascensor social que a la resta de l’estat; que creuen que hi ha més pluralitat social i política a Catalunya i també, que valoren molt positivament que ser català no és cap imposició sinó una adscripció oberta i voluntària i no depèn d’haver nascut català o no. A partir d’aquí es pot treballar per fer un nacionalisme banal català que faciliti el “nation building” típic de tot estat.

Per tant, amics, no és qüestió de llengua, aquest article podia estar escrit en català, castellà, zulu o etrusc, sinó del codi amb què parlem i de les coses que diem. Ja podem pintar de negre el millor dels nostrats o enviar un zulu de 8 cognoms amb Z a explicar en un castellà de Badia el que vulguem sobre el projecte d’un nou estat, que si els codis són els que he parlat abans (història, memorial de greuges o raons objectives) el resultat serà el de sempre.

José Rodríguez

Font: L'Unilateral

dissabte, 27 de maig del 2017

Pregunta prohibida amb resposta convençuda


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova cobrar un impost als bancs per a grans fortunes i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova protegir els ciutadans que han estat estafats per hipoteques o preferents i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova garantir que les famílies pobres tinguin llum, aigua i gas els mesos d’hivern i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova cobrar un impost per cada pis buit i dedicar-lo a lloguer social i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova fer polítiques d’igualtat entre homes i dones i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova que el català és la llengua vehicular a l'escola i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova cobrar un impost a les centrals nuclears i destinar-ne l’import a la protecció ambiental i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova prohibir el fracking i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova cobrar una taxa a les operadores d’Internet per dedicar-lo a la cultura i el Tribunal Constitucional ho tomba. 


Catalunya és un país on el seu Parlament aprova prohibir les corrides de toros i el Tribunal Constitucional ho tomba.

Aquest resum es llegeix en dos minuts, però la llista –que podria ser el triple de llarga- s’ha anat gestant amb anys. 


Hi falten les beques universitàries, les infraestructures ferroviàries, les matrícules als cotxes, els horaris comercials, i un centenar de competències més en les que se li ha deixat clar que, per més majories que hi hagi al Parlament, a l’hora de la veritat quedaran en paper mullat perquè la última paraula la té sempre Madrid. 


Després de 38 anys de Constitució i d’inici de la presumpta descentralització el llegat jurídic ens deixa ben clar el modus operandi: es traspassa la competència a la Comunitat Autònoma, s'exerceix, però si la llei no agrada a l’administració estatal, una de dos: o el Tribunal Constitucional la tomba o es redacta una llei espanyola que, tal com diu la Constitució, té un rang superior a l’autonòmica que, a la pràctica, queda anul·lada.

I quan et preguntes si val la pena continuar amb un estat així, resulta que preguntar-t’ho també està prohibit. Com també està prohibit –i amb risc de presó- permetre fer un debat al Parlament sobre com podria ser un estat que no prohibís tant. 


Això també està prohibit. 


I així, de prohibició en prohibició, cada vegada hi ha més persones que enlloc de fer-se la pregunta prohibida comencen a tenir ja la resposta. Sense que ningú els ho hagi preguntat perquè està prohibit. 


I quan després d’una pregunta prohibida tens una resposta convençuda? llavors ja no hi ha tribunal que ho tombi.


Jofre Llombart
Periodista

dilluns, 23 de gener del 2017

"El somni sóm nosaltres"


La República catalana 
la guanyarem (també) al carrer



La meteorologia ens explica que, quan una  massa d’aire calent impacta amb força contra una altra d’aire fred, es produeix un fenomen que tècnicament s’anomena la ciclogènesi explosiva. El nom és una traducció del terme anglès 'bomb', un concepte que va ser encunyat pels investigadors americans Fred Sanders i John R. Gyakum l'any 1980. Volien definir així a les violentes borrasques que es formen molt ràpidament a les latituds mitjanes, normalment a l'hivern. El que ve després són pluges molt violentes i vents huracanats. Col·loquialment, d’aquest fenomen meteorològic se’n diu: "la tempesta perfecta".

No us vull parlar, però, sobre fenòmens meteorològics, sinó només utilitzar-los a mena de metàfora, al conegut estil del “trencar els ous”. 

El proper 6 de febrer les dues “masses d’aire” implicades en el procés d’independència començaran a escurçar el camí que les ha de portar, inexorablement, a l’impacte final i, com a conseqüència, a la ciclogènesi explosiva.

El 6 de febrer assistirem a una de els paradoxes més incomprensibles que es poden produir en el marc d’una justícia democràtica. El judici a l'expresident de la Generalitat Artur Mas, l'exvicepresidenta Joana Ortega i l'exconsellera Irene Rigau. Se’ls acusa dels delictes de desobediència i prevaricació, pels quals la Fiscalia sol·licita entre 9 i 10 anys d’inhabilitació.

Tots sabem molt bé, però, que Mas, Ortega i Rigau només són “culpables” d’haver posat les urnes al carrer perquè la ciutadania catalana pogués expressar la seva opinió de manera totalment lliure i democràtica. No disposo de totes les dades, però estic convençut que és l’únic cas d’un president elegit democràticament que se l’envia als tribunals de justícia pel “delicte” de consultar els seus conciutadans.

El 6 de febrer té diverses vessants que el converteixen en un dia important i transcendent. Un element clau serà la resposta de la gent a la crida de les principals entitats de la societat civil, amb l’ANC al capdavant. El 6-F, ho diu la crida, “ens jutgen a tots” i n’hauríem de ser ben conscients.

El 6-F no pot ser una concentració més, sinó que ha de desbordar qualsevol de les anteriors. La gent haurà de fer un pas més, sobretot la gent que té obligacions laborals, i d’aquí la crida a demanar a les empreses unes hores o un dia de vacances per tal que la convocatòria deixi ben clar que nosaltres, la societat civil organitzada, estem disposats al que calgui per defensar les nostres institucions i els nostres representants.

El 6-F és una prova de foc per a tots nosaltres, per als que vam anar a votar el 9-N i, també, per a tots els que creuen en la democràcia i en la llibertat. “Això va de democràcia”, deia l’eslògan. Potser sempre ha sigut així, perquè, en el fons, sempre ha anat de democràcia.

“No podem guanyar la independència només amb un somriure”. El 6-F serà la primera ocasió que tindrem per a demostrar que som a punt. Per demostrar i demostrar-nos que el nostre convenciment i determinació no només es mantenen íntegres, sinó que s’han reforçat i que estem preparats i disposats a arribar fins al final, que no és altre que aconseguir que els catalans i les catalanes puguem decidir el nostre futur polític a les urnes, de manera totalment lliure i democràtica.

No falta gaire perquè la massa d’aire calent impacti amb força contra la d’aire fred. No falta gaire per a la “tempesta perfecta”. La tempesta democràtica que ens ha de conduir a la República catalana..
Però aquesta tempesta no la podran resistir i vèncer només els nostres 72 diputats. No podran només les nostres institucions. La tempesta democràtica, la independència la guanyarem (també) al carrer, la guanyarà (també) la gent.

El 6-F ens acompanyaran les paraules que, el 2013, va pronunciar l'enyorada Muriel Casals:

"No som aquí per buscar un somni, nosaltres som el somni"

Demostrem-ho el 6 de febrer!


Jaume Marfany

Font: Racó català.cat

dimarts, 10 de gener del 2017

Terra d'acollida





Mi nombre es Francisco Martínez. Soy nacido en Madrid, tengo 74 años. Hace 69 años que vivo en Catalunya aunque por asunto de mi trabajo la família ha estado viviendo por periodos cortos en varios lugares de España.


Mi esposa Montserrat es de origen catalán; mis tres hijos, nacidos en Barcelona. En las conversaciones familiares, el bilingüismo es completamente natural, entre ellos hablan catalán y conmigo hablan castellano. Ningún problema.

De joven me aterrorizaba la idea de no poder disfrutar como la mayoría de los países europeos de la democracia, para mí el poder defender mis derechos en el trabajo o poder expresar mis ideas políticas era y es esencial en mi vida.

Clandestinamente o en libertad siempre milité sindicalmente, a pesar de mi cargo en la empresa. Durante la dictadura, la transición y hasta finales de los noventa, milité activamente en un partido político siempre de voluntario, nunca quise ocupar ningún cargo político remunerado, pues mi idea era no abandonar mi profesión.

Mi esposa y yo vivimos nuestro particular mayo del 68 (ya que en ese momento no pudimos estar en Francia) en el año 1976 en Barcelona. El día uno y el día ocho de febrero se produjeron las mayores manifestaciones en 40 años de dictadura. En ellas, la población de Barcelona, catalanes, de origen y de adopción, hablando catalán o castellano, todos unidos, gritábamos y pedíamos libertad, amnistía, estatut d'autonomia.

El Estatut d'Autonomia, para nosotros, suponía el Estado federal en el que siempre habíamos creído. La decepción vino con el café para todos. Con el tiempo nos iríamos dando cuenta de que todo el proceso había sido un fraude: la Libertad, la habían convertido en una Constitución que suponía y supone un corsé para una mayoría de los españoles; la Amnistía, solo se dió a los vivos, los muertos siguen en las cunetas, y sus sentencias judiciales sin anular, los verdugos se ríen de las víctimas, y nadie se ha preocupado por los que murieron defendiendo la libertad. La Autonomía se ha convertido en una gestora que no puede pagar sus deudas por falta de liquidez.

Todas estas conclusiones me llevaron a un estado de abandono político. Deserté de la política hasta que mi hijo, que ya se movía en ambientes independentistas, me abrió los ojos y me di cuenta que, por imposible, el federalismo era una quimera, y que la única vía posible era la independencia. Por eso me asocié a la ANC. Y me puse a trabajar para la independencia, en la asamblea territorial de Cerdanyola y en la assamblea sectorial de Jubilados.

Nosotros, mi família, no somos nacionalistas; nos sentimos, simplemente, catalanes que queremos vivir en paz y tener, como tiene la mayoría, un Estado que nos proteja y defienda. Tenemos el claro convencimiento de que los catalanes seremos capaces de construir un nuevo país europeo, un nuevo país que no tenga los defectos de los estados decimonónicos, como es hoy España.

Somos conscientes que la corrupción se ha producido en mayor o menor medida en todo el estado, pero si tenemos un queso con gusanos y cortamos un trozo, ese trozo también tendrá gusanos, pero siempre será más fácil identificarlos y quitarlos.

Hace tiempo que renuncié a arreglar España. Por otro lado los países pequeños son los que actualmente mejor funcionan, tienen una escala más humana y permiten una mayor participación de los ciudadanos en la vida política del país. La democracia puede ser más participativa y real.

Usando el sentido común se llega a la conclusión que la mejor solución para nuestra Catalunya es la independencia. Si somos independientes podremos recuperar el déficit fiscal que actualmente padece Catalunya y emplearlo por ejemplo en:

- Mejorar la calidad de nuestras escuelas y de nuestros hospitales.
- Proteger el idioma hoy amenazado.
- Homogenizar el nivel de renda de los ciudadanos.
- Incentivar nuestra industria, actualmente en recesión por falta de financiación.
- Ayudar a nuestros emprendedores a que generan riqueza y por lo tanto trabajo.
- Conceder becas a nuestros estudiantes.
- Destinar nuestros impuestos a hacer infraestructuras que nos ayuden a exportar a Europa.
- Potenciar la investigación para ganar el futuro.
- Mejorar las prestaciones sociales.
- Garantizar para todo el mundo unas condiciones de vida dignas.
- Y seguir siendo solidarios siempre que haga falta.

En resumen, podríamos garantizar el estado de bienestar.

Lo que mayor satisfacción me ha dado en de toda mi vida es saber que mis hijos vieron que en la lucha contra la dictadura sus padres estaban allí, y que nuestros nietos también tendrán la certeza de que para defender su futuro como catalanes y como ciudadanos, en un momento histórico como este, sus padre y sus iaios también estuvieron all

dijous, 1 de desembre del 2016

Rodalies


Grau de satisfacció amb els trens de rodalies

5 preguntes senzilles per formar-te una opinió



Els trens són sempre puntuals?
SÍ  o  NO
La freqüència de pas és suficient?
SÍ  o  NO
Conservació i neteja són correctes?
SÍ  o  NO
Considera correcte el preu?
SÍ  o  NO
Està satisfet amb el servei?
SÍ  o  NO
Si ha contestat a tot afirmativament FELICITATS, no necessita continuar llegint.
Si ha contestat NO en alguns casos no és casualitat. La majoria d’usuaris de rodalies pateixen sovint retards que els creen problemes personals i laborals.
Durant els últims 5 anys:
• S’han produït 1,597 incidències.(1)(3)
• Amb 45.392 trens involucrats.(1)(3)
• Han afectat a més de 5,5 milions de passatgers.(1)
Causes:
ADIF (responsable de les vies) només va executar el 25,8% del seu pressupost de 2015 a Catalunya.(2)
RENFE (responsable dels trens) només va executar el 5,1% de les inversions del seu pressupost de 2015 per a Catalunya.(2)

Què han fet ADIF i RENFE per a solucionar aquests problemes:
• Ha mantingut com a prioritat la construcció de línies d’AVE, malgrat que la majoria d’usuaris de RENFE són de rodalies.
• L’Estat es va comprometre a invertir 309 milions d’euros a rodalies de Barcelona però ADIF ha manifestat per carta (setembre de 2016) que no se sent obligada.(1)(3)
• Incloure els retards habituals als horaris per tal de que l’usuari no es pugui queixar ni reclamar la devolució de l’import del bitllet.
En un país que s’apel·la a la llei per a prohibir votacions, una empresa pública pot incomplir-la per a continuar creant problemes als ciutadans.
L’any 2008 van començar les primeres manifestacions massives pel mal estat de les infraestructures i res no ha canviat.
Només una república catalana independent pot solucionar aquest problema!
________
Nota: Aquests i altres documents es poden consultar a l’adreça: http://smxi.cat/rodalies-recull-evidencies/
(1) Diari El País 15/09/2016
(2) Font: Ministeri d’Hisenda i Administracions Públiques.
(3) Font: http://www.ccma.cat/324/adif-diu-que-no-esta-obligat-a-complir-les-inversions-pactades/noticia/2749094/

Font: Assemblea Territorial de Sants Montjuic

dimarts, 22 de novembre del 2016

Per què fa por el SÍ?

Espanya té por del SÍ

Entre la crisi, l'atur, un possible refinançament, l'escepticisme respecte a les polítiques socials, el deteriorament de la qualitat democràtica, la desconfiança en la classe política i tot d'altres temes que ocupen i preocupen els ciutadans i que el Partit Popular hauria de tenir en el seu programa de govern, el que té més pes polític és el referèndum d'autodeterminació que demana Catalunya per saber si som majoria, els ciutadans que el volem lliure, sobirà i independent, el país. Un projecte de ruptura amb l'Estat i resulta que el president del govern espanyol manifestava en campanya que ell no hi volia ni entrar, a parlar del tema més calent que tenia i que té damunt la taula, i deia "que no vol dedicar-los ni un minut, a aquells que desobeeixen lleis". Mariano Rajoy, el partit del qual viu una certa marginalitat al Parlament, concorria a les eleccions espanyoles fent veure com si, a Catalunya, no hi passés res. Quan a Catalunya, hi passa molt i gros.

D'entrada, pel fet de demanar diàleg per poder posar les urnes per exercir el dret democràtic de votar, l'Estat ha comès, respecte a les institucions i els alts responsables polítics d'aquest nostre país, abús de poder: ha mobilitzat els seus aparells i les seves clavegueres, i ho ha fet, sobretot, per intervenir en l'opinió pública. Però, a més a més, aquest seu catàleg d'actuacions es completa amb l'administració de filtracions, dossiers, difamacions, intoxicacions i pors presentat en mitjans que li són altaveu, al govern Rajoy. Un govern que s'ha servit, sense cap mena de pudor, de la moral del poder, aquella segons la qual el poder vol dir el dret.

Davant de tanta amenaça del no votareu perquè no ho permet la Constitució, com que el president Mas va decidir d'improvisar un 9N -tot i el recorregut que encara teníem- arran de la prohibició dels procediments ordinaris per poder votar, i ho va fer com l'única radicalitat possible que ell considerà que tenia a l'abast; malgrat ser, doncs i només, una prova d'assaig, ha estat cridat a declarar. La pregunta és ¿a instàncies de qui, la Justícia imputa el president de la Generalitat, membres del seu govern, la presidenta del Parlament, alcaldes i regidors? Doncs a instàncies del govern espanyol.

I si, doncs, un imputat és, en dret penal, aquella persona a la qual se li atribueix participació en un delicte, ¿de quin delicte és de què es tracten, les imputacions dels responsables polítics catalans? Doncs de servir-se de la democràcia.Perquè de fet, és la democràcia el que fa por a l'adversari polític. I li'n fa, de por, per les majories que poden decidir allò de què ell no vol ni sentir a parlar. ¿I per què no en vol parlar, de deixar-nos votar i d'una possible ruptura entre Catalunya i Espanya, perquè no en ve, de tradició democràtica, potser?

Té molta raó Rafael Argullol quan diu que el principi de tots els dimonis d'Espanya es troba en el rebuig a la Il·lustració. És a dir, a la cultura. Que la mala qualitat de la seva democràcia és la falta de tradició il·lustrada. Per això és que no en volen parlar, de referèndum a Catalunya, perquè el que tenen, en aquest temps "transitiu i fràgil per a Espanya", és por. Tenen por a dreta i a esquerra. I del que tenen por és del sí.
Carme Vidalhuguet
Nació Digital
Extret del blog de SMxI

dijous, 17 de novembre del 2016

Ja ho deien les àvies..


D'on no n'hi ha no en raja
Espanya és una democràcia i com qualsevol altre país del seu entorn accepta la discrepància, els matisos identitaris i el debat polític, això sí, tot dins d’un marc legal, és clar. Aquest és, a grans trets, el principal argument de la diplomàcia espanyola per intentar posar en evidència la legitimitat de les reivindicacions sobiranistes de Catalunya. Segons això, el cas de Catalunya no seria comparable al de cap altra secessió que hagi tingut lloc a Europa en les darreres dècades.

És cert que el grau de desenvolupament de la democràcia a Espanya en els últims trenta anys no coneix precedents en la seva història constitucional i què, per tant, és a anys llum del grau de desenvolupament que la democràcia va aconseguir a l’antiga Unió Soviètica i a Iugoslàvia. Però, tanmateix, encara es troba a anys llum de països com Bèlgica, que va saber pactar una reforma federal de la constitució per evitar la seva dissolució; França, que va fer un referèndum a tot el territori nacional per decidir conjuntament sobre la independència d’Algèria; Regne Unit i Canadà, que no només han acceptat fer referèndums d’independència circumscrits a les seves respectives regions secessionistes, sinó que n’han fet i en faran tants com calgui; i Dinamarca, que va enviar la seva reina a entregar en mà, als groenlandesos, la sobirania (devolution) a fi que puguin exercir-la per independitzar-se en el moment i amb les condicions que consideressin més oportunes, pràcticament sense que ni tan sols ho haguessin demanat. Òbviament, els esquimals es varen quedar glaçats…

Des de l’inici del procés sobiranista, l’estratègia de la Generalitat de Catalunya no ha estat altra que cercar amb la màxima precisió les coordenades intergalàctiques (latitud i longitud) de la democràcia espanyola i la seva situació respecte altres països del seu entorn.

Així, el president Mas va elaborar una brillant i arriscada estratègia que progressivament s’ha anat posant en pràctica. L’objectiu no és altre que aconseguir que tant el govern de la Generalitat com bona part de la mesa i el ple del Parlament pateixin la inhabilitaciói s’hagin d’acabar reunint al menjador de Can Brians; i no parlo precisament d’un restaurant de fumarola i carns a la brasa enmig de la muntanya…

Però els cossos de l’administració central i els poders fàctics de l’Estat espanyol no es mamen el dit. En evidenciar l’estratègia de la Generalitat varen passar al contraatac: «los meteremos en la cárcel sí, pero no por románticas cuestiones políticas sino porladronzuelos» semblaven bramar des de les redaccions dels diaris afins al règim. Així que, a mig procés, quan els ànims del sobiranisme es trobaven en plena ebullició, l’Estat espanyolva començar a fer esclatar casos de corrupció a tort i a dret per afeblir el moviment sobiranista i desprestigiar els seus líders. Aquesta és, a grans trets, la relació entre la corrupció a Catalunya i el procés. Però massa sovint, les evidències fetes públiques es varen mostrar una basta manipulació de la realitat que, després la justícia espanyola no ha volgut processar. En altres casos (Pujol), l’objectiu es va evidenciar massa gros com per aimpedir que esquitxés de femta més enllà del seu estricte entorn familiar. Ben mirat, el pobre Emilio Botin, l’aleshores president del BSCH, va fer bé en morir-se. I el rei d’Espanya encara va fer millor en abdicar i transmetre la seva corona al seu fill…

El procés doncs, continua el seu curs inalterable. Ara que es fa evident que el contraatac de l’Estat espanyol no ha tingut els efectes esperats -més enllà de forçar la dimissió del president Mas-, hem recuperat la possessió de la pilota. Tinguem confiança i deixem jugar-la. Ja hem passat del mig camp. I toc a toc ens anem apropant a la porteria contraria. L’objectiu: forçar una falta a l’àrea petita en els minuts de descompte, a costa, això sí, de córrer el risc de perdre algun jugador a mitja jugada.

Tant se val el motiu que acabi utilitzant l’Estat espanyol per justificar les seves accions. El cas és que la Generalitat de Catalunya està sembrant el camí amb paranys i Espanya tard o d’hora hi caurà de quatre grapes. Potser ara, per haver convocat una innocent comissió parlamentària sense cap altra propòsit pràctic que parar la trampa al TC, o més endavant, per presentar al ple del Parlament el document sobre paper mullat aprovat en l’esmentada comissió. O potser per saltar-se la més que probable inhabilitació de la presidència del Parlament amb l’aprovació de la majoria aclaparadora de la cambra i el suport massiu de la societat civil. El cas és que en el mateix instant en el qual l’Estat espanyol inhabiliti o posi un sol polític català a la presó, per defensar un estadi evolutiu de la democràcia més avançat que aquell que permet l’obtús ordenament constitucional espanyol, coneixerem amb precisió les coordenades de la democràcia espanyola i el podrem comparar amb els estàndards occidentals. Aleshores evidenciarem que els valors democràtics a Espanya estan a molts menys anys llum de les antigues Unions Soviètica i Iugoslàvia que de països com el Regne Unit, Canadà o Dinamarca. El dia que això passi, cap diplomàtic espanyol o representant d’Espanya davant dels organismes internacionals, podrà tornar a mirar a la cara als seus homòlegs estrangers.
Potser això no servirà de consol al jugador que hagi rebut tots els cops de peu per acabar al vestuari abans d’hora amb la cama plena de blaus i fet un nyap. Però, tant és, perquè aleshores el joc s’haurà acabat. I l’haurem guanyat.

I el millor de tot és que Espanya haurà exhaurit, d’un sol cop i sense saber-ho, totes les possibilitats de recórrer a qualsevol dels models internacionals anteriorment descrits i gestionar la més gran crisi constitucional de la història d’Espanya de la forma més pragmàtica possible; no tant per evitar la secessió d’una part del seu territori, sinó per evitar la seva dissolució definitiva i l’extinció de la seva subjectivitat internacional.

I és que d’on no n’hi ha, no en raja…

Albert Pont
President CCN

dimarts, 15 de novembre del 2016

Article d'opinió

Velocitat de creuer

La confrontació Espanya-Catalunya va agafant embranzida. La manifestació del passat dia 13 de novembre no va ser només un acte de suport a les persones, càrrecs públics i institucions processats, sinó també un reafirmació d'una voluntat col·lectiva de tirar endavant el procés independentista. Una voluntat de no acatar, ahir, avui ni demà.



L'actitud del govern espanyol no varia gens ni mica. El seu és el recurs al pal i la pastanaga. Encara que, com sempre amb la dreta, el pal és ben visible, però la pastanaga no acaba de materialitzar-se. El pal és una bateria preparada per respondre per via repressiva, judicial i penitenciària si arriba el cas a les iniciatives independentistes. Perquè el govern sosté, contra tota evidència, que la qüestió catalana és una qüestió d'ordre públic. I per això hi ha els policies, els jutges i les presons. La justificació és que la llei ha de complir-se i és obligació del govern fer-la complir. Si la llei és injusta o tirànica no fa al cas. No més preguntes i menys sobre la llei. Circulin.



La pastanaga és un ens de ficció. Fins ara s'ha limitat a una sol·licitud expressa de Rajoy a Puigdemont perquè assisteixi a la conferència de presidents autonòmics, constant-li la negativa del català. L'argument és: "No es perd res assistint-hi", típic de la indolència mental del personatge. No és segur que Rajoy entengui la resposta de Puigdemont complint la seva paraula de no assistirperquè això de complir la paraula donada no té sentit per a ell.



La inassistència no és exactament un desacatament, però sí va a ferir l'orgull del nacionalisme espanyol que no pot imposar la seva idea d'Espanya per ordeno i comandament. No és un desacatament, però sí situa al president al capdavant de l'esmentada voluntat col·lectiva.



Amb la presa de possessió de Rajoy i el suport entre bambolines del PSOE va donar començament el compte enrere per a una escalada de la confrontació amb Catalunya. L'última, fictícia, pastanaga va ser la de la conferència en qüestió, que, d'altra banda, tampoc pintarà molt sense els catalans. Ara vénen els pals. I vénen cobrint la línia del cel, com els apatxes a assetjar el fort català. Hi ha centenars de procediment judicials oberts en diferents instàncies locals a tot Catalunya, pels més diversos motius, una bandera o una altra, un retrat, unes declaracions, una ordenança municipal, etc. Tot és susceptible de convertir-se en un acte de desobediència punible. A Catalunya el PP té un sol ajuntament pel que és d'esperar l'exemple dels altres s'estengui i multipliqui. Creu el govern que té l'administració de justícia en situació de fer front a això?



Els temps s'acceleren. La maquinària repressiva de l'Estat, és segura, intimidatòria, però molt lenta. Abans de resoldre els esmentats centenars de causes pendents, ja se li tiren a sobre diversos centenars més si, com proposa Òmnium Cultural, els ajuntaments obren el proper sacrosant dia 6 de desembre i atenen a la gent. Una cosa que podria justificar-se amb la famosa "llibertat d'horaris" dels neoliberals. Els jutjats, inundats de nou.



I demà pot ser una altra decisió de desobediència en qualsevol altre àmbit o amb una altra ressonància, però seguida per una societat molt mobilitzada. És la iniciativa política. Qui l’exerceix determina el dia, l'hora, el lloc, la forma de la confrontació i porta les de guanyar. L'adversari que només està a la defensiva, a força de repressió, té les de perdre.



Aquesta permanent confrontació de l'independentisme català amb el nacionalisme espanyol, a més de donar seguretat sobre el curs del full de ruta, contribueix a mantenir l'hegemonia de l'independentisme, la qual ja hi és al Parlament, també al carrer. Això mantindrà a ratlla les aventures del bloc dels Comuns, obligant a prendre partit per una de les dues parts del conflicte sense configurar-ell com a tercera.



Els atacs del nacionalisme espanyol van orientats contra JxS i la CUP. L'altra esquerra, oposició a Catalunya i també a Madrid, no compta en cap dels dos llocs. A Catalunya, el protagonisme i la solidesa de l'independentisme no deixa lloc lògic algun a un sobiranisme no independentista i que, per no contagiar-se, tampoc sembla ser republicà.



La incapacitat per al diàleg del nacionalisme espanyol es veu en la decisió d'encomanar els tractes amb Catalunya a la vicepresidenta del govern que nomenarà immediatament un gabinet d'experts i assessors i agents del CNI. Entenen així la política, en conclaves i secretisme. No obstant això, està clar que tractant-se d'un problema de xoc de legitimitats els fòrums més adequats són els respectius parlaments.


Ramon Cotarelo
Blog Palinuro